Pablo Garces

shakira Shakira: “El deseo sexual mueve el mundo”

| Sección: Entrevistas

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“La gente necesita dar rienda suelta a sus necesidades naturales por el bien de la humanidad. La libido mueve el mundo, hacia adelante y hacia atrás. Para bien o para mal. A veces, cuando reprimimos nuestra libido, también retrocedemos. Pusimos a Dios en el centro de nuestra sociedad y la gente se olvidó de su propia naturaleza y de sus deseos. Cada día descubro algo nuevo. Atravieso fases en las que me siento mucho más en contacto con mi lado femenino, mucho más de lo que jamás hubiera pensado. Estoy dejando que la mujer dentro de mí, hable, y que los deseos de esa mujer se expresen todo lo fuerte que puedan.

Me muero por tener un hijo. Ambos nos morimos de ganas. A mí me gustaría tener dos y a Antonio tres. Así que probablemente después de mi próximo álbum, que saldrá a la venta el año que viene. No creo que nos pongamos a ello antes porque en 2010 estaré con mi gira. Mi reloj biológico ya se ha puesto en marcha y no se cómo describirlo. Sólo se que se ha vuelto una necesidad física”

Shakira

shakira Shakira quiere tener “un lobito”

| Sección: Letras de canciones

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“Tengo muchas ganas de ser madre, no es el momento aún y menos en medio de un lanzamiento y una gira. Pero después de esto nos pondremos en la tarea. Quiero tener mi Lobito.

Loba es un álbum distinto, los ritmos, la envoltura es electrónica principalmente y para bailar. Pero igual sigo con las fusiones como las de la música de la India y de otras culturas. Hay sintetizadores, pero también con alusión al Carnaval de Barranquilla. También reflajará las historias de amigas que se me han quedado pegadas en la piel”

Shakira

shakira Entrevista a Shakira en Elenco

| Sección: Entrevistas

A continuación reproducimos íntegramente la entrevista realizada a Shakira en Elenco. Tremenda y maravillosa, tanto Shakira como la entrevista.

shakiraEstuvimos una semana con ella en Madrid y nos dio la entrevista más personal de su vida. Shakira abrió su corazón durante dos horas y media, y habló de lo que nunca antes había revelado.

El encuentro fue una sucesión de carcajadas, entre las que nuestra artista más internacional, una de las más grandes del firmamento mundial, nos dejó comprobar que es una mujer sin máscaras. Shakira abrió su corazón durante dos horas y media, y habló de lo que nunca antes había revelado. Un voto de confianza para los lectores de elenco, en su primera portada. Una conversación en una tarde veraniega de Madrid, acabando de aterrizar de Las Bahamas, mientras preparaba su concierto de Rock in Rio y antes de salir para Londres, donde seguirá grabando el disco que lanzará el año que viene.

Toc, toc… suave, así se escuchó, y al otro lado, al abrir la puerta, la sonrisa ingenua, los ojos expresivos y una cara iluminada, brillantísima, con la luz de los que viven en medio del éxito.
Era la misma Shakira, aquella a la que había tratado de llegar durante tres meses, por la que había tenido que asistir a tres reuniones previas con sus más cercanos, por la que ya se habían hecho una y mil llamadas en el afán de coordinar su agenda y por la que el equipo de elenco había cruzado el océano. Primero la cita era en Las Bahamas, donde estaba encerrada componiendo su nuevo disco, luego se habló de Miami y finalmente volamos a Madrid. “Te recibe allá porque tendrá más tiempo para la charla”, dijo Rodrigo Beltrán, su contacto en Colombia. “Y porque estará más tranquila, justo antes de participar en Rock in Rio -el mismo día que Amy Winehouse y Jamiroquai actuarían-”, me reconfirmó su cuñado, Aito de la Rúa, el encargado de la prensa en todos los países de habla hispana.

Y en la habitación 723 del Hotel Puerta de América, con el sol de un verano intenso metiéndose por la ventana, la melena rizada y amarilla de la barranquillera resaltaba sobre el blanco purísimo del cuarto circular.

Despojada de cualquier atributo de fastidiosa celebridad, pero sin perder ese extraño brillo que nos recordaba que se trataba de una grande, Shakira aceptó meterse en la ducha para posar: “¿Allí?”. “Sí -respondió Humberto Quevedo-, es que esto nos funciona como una perfecta caja de luz”.
Y así fue. Permitiendo el juego cómplice que invadió el ambiente, la cantante se fue relajando y coqueteó con su pelo. Más tarde, sobre el sofá negro y de formas redondeadas, Shakira fue picando trozos de mango y piña para evadir el hambre. Eran las cuatro de la tarde y aún no pasaba bocado. Ya estábamos solos. Antonio, su amor, y Gaby, su asistente argentina, se habían ido.

Y ‘¡crash!’, la copa de agua se fue contra el piso: “Eso es buena suerte”, añadió mientras se quitó los zapatos y se acomodó como si estuviera en una charla con esos viejos amigos de sus primeros años. “Yo también me los quito”, dije, y tras mirarla largamente le apunté con la grabadora.

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